Siempre había seleccionado los helados de vainilla, decía que eran los menos desagradables, aunque su sabor preferido era el chocolate. Pero ese día se había dignado a pedir el de sabor a caramelo; porque tenía el presentimiento de que a partir de ese momento su vida cambiaría.
Había nacido en el seno de una familia respetada, de origen italiano y con un buen capital financiero que explicaba el origen de sus muchos pretendientes. Su infancia transcurrió en escuelas privadas: de un lugar a otro aunque siempre en la misma tiranizada región. Le enseñaron a elegir muy bien sus amistades: personas cuyo aspecto denota “pureza”. Su adolescencia dejó volar su imaginación, provocando la ruptura ética que se le había inculcado.
Nunca comprendió por qué durante su niñez había vivido en la llamada “Ciudad Blanca”, si tal nombre nunca le hizo alarde a su vida. Sus ropajes favoritos eran los más claros que existían, pues consideraba que la paz y la armonía que su vestuario blanco reflejaba con la luz del día, eran un signo de virginidad que le traería suerte y tranquilidad mientras contraía matrimonio.
Deseaba constantemente estar preparada para cuando lograse conseguir pareja: una radiante sonrisa conquistaría la atención de aquel perfecto galán; su piel suave y delicada estaría humectada con la dulzura de su raza; y aseguraba con ansias que la conquista sería realizada bajo la luz de la luna y ante las expectantes y espumosas olas de mar.
Su sueño nunca se cumplió, tras los constantes y largos paseos que daba por las calles del mercado para comprar sal, arroz y azúcar; conoció a un humilde señor cuyos aparentes cabellos canosos, que no hacían combinación con su etnicidad, habían logrado atraer su lástima. El anciano, quien respetuosamente pedía contribuciones a las personas visitantes de aquel lugar, provocó que la joven Bianca centrara su atención en brindarle el cariño necesario que cubrió sus necesidades básicas. Con su bastón guió sus pasos hasta su hogar donde conversaron amenamente por varias horas; una voz grave se involucraba en la conversación, un saludo amable y cortés se dirigió a ella, quien no tardó en devolver la gentileza.
Desde ese momento había creído conocer al “hombre de sus sueños”: quien contaba con un avanzado grado de escolaridad, era trabajador, respetuoso y muy dulce; todo lo que se había podido imaginar. Salían constantemente a platicar y a compartir los momentos de felicidad que solo las brillantes estrellas podían brindar. En una noche mágica, donde la oscuridad se esclarecía por los radiantes lazos de amor que habían creado, ella anheló visualizar el rostro de quien se había convertido en su pretendiente. Su familia no quiso aceptar tal unión; sin embargo, nadie se atrevió a decirle la verdadera razón de su negativa.
Tras haber superado desde la infancia la pérdida de la vista, Bianca había prometido jamás separarse de la persona que alumbrara su oscuridad, de aquel que lograra perseguir su sombra. Martin Blake lo había conseguido, mas su único “error” era proceder de la provincia de Limón y traer consigo su raza, costumbres y tradiciones.
Aquella tarde cuando visitaron la heladería, ella había cambiado radicalmente sus gustos: su helado no fue de vainilla; sus presentimientos se volvieron ciertos pues su vida dejaba de girar en torno al característico racismo con el que fue criada, sino más bien ella lo dio todo por mantener su relación.
Un grupo de asaltantes ingresó al local para saquearlo, sin embargo, Martin intentó tomar la justicia por su cuenta y al oponer resistencia para evitar el asalto a la heladería se escuchó un grito:
-“Él es, él es el blanco que andábamos buscando”
Los disparos fueron fulminantes, y Blake quedó tendido en el suelo, bañando con su sangre los limpios linajes de Bianca quien le prometió que todo saldría bien. Esa había sido su blanca despedida.
Durante su funeral, Bianca había hecho un arreglo floral con rosas blancas y su ataúd aludía orgullosamente con su matiz la etnia que más aprendió a querer.
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- 2006-11-29 @ 01:37:39
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- 2006-11-29 @ 01:56:48
Me cautivaste con tu historia, aunque más allá de captar mis sentimientos haz despertado en mí una lucha contra este tipo de injusticias.
Con respecto a la hisotria tengo una pregunta: ¿quién es el que realmente manda a matar a Martin? Por que fàcilmente se puede aducir que es un asesinato, pero me queda la duda de si es la familia de Bianca o el pleno racimo que sienten los asesinos al ver la valentía de él.-
- 2006-12-03 @ 20:18:18
Mirá Manuel, la historia trata de denunciar la actitud del racismo como otra injusticia, a pesar de que Martin es una persona valiente, como vos decís, también se enamora de una muchacha que es impresionante ante sus ojos; pero además hay que considerar que la familia no está de acuerdo con esta unión.
El hecho de que Martin sea de raza afroamericana no debería justificar ninguna de las dos acciones -ni la de la familia ni la de los "asaltantes"-; pero en respuesta a tu pregunta consideré, cuando escribí esta historia, dejar que la perspectiva de cada persona hiciera las conclusiones al respecto.
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- http://www.geocities.com/sonia_vcq
- 2006-12-05 @ 22:49:49
Es una historia realmente muy buena, ya que aunque directamente no mencione el racismo, se nota con la serie de elementos que utilizaste en la historia.
El racismo es un problema, o mejor dicho, una injusticia que muchos cometen simplemente porque se creen superiores, cuando en realidad una persona que rechace a otra solo por el color de la piel es una inmundicia.
Pienso que el racismo no solo se da por el color de piel sino que también hay diversos aspectos por los cuales alguien desprecia a otra persona ya sea por el género, lugar de procedencia, preferencia sexual, gustos, físico, etc. Cosas realmente sin importancia y que no determinan el verdadero valor de una persona.
Hay que recordar que nadie es perfecto y que todos tenemos defectos por eso no debemos despreciar a nadie por su apariencia, eso es algo superficial que solo las personas igual de superficiales catalogan como importante.
Creo que todos en alguna ocasión hemos sido racistas en el sentido de que hemos menospreciado a alguien alguna vez e incluso juzgamos a las personas antes de conocerlas.
Me parece que es una hiatoria intensa para ser tan corta, aunque maneja un lenguaje muy sublime y simbólico para demostrar el verdadero significado de esta "mini-novela". Me encanta como criticaste este tipo de injusticia social que, ha pesar de desarrollarse de manera casi cotidiana, está afectando a una gran parte de la población del planeta. El recismo constituye una forma de aclarar que somos unos defectuosos sociales.