• Delirio de persecución

    Caminaría tranquilo, solitario, pero vigilado. Sus ojos se fijarían en mí como queriendo vacilar mis sentimientos apagados, pero su presencia inédita parecería conocer los pasos de mi oscuro historial. Sabía que su constante vigilancia transformaría mi perspectiva sobre el sentido de vivir; sin embargo, yo querría que su cautela no se alejara nunca.
    Su cercanía se volvería cada vez más pesada, su sombra olería a incredulidad, su mirada sería un código de persecución, sus pasos me exclamarían que huyera. Mi conciencia pretendía abandonar esa compañía que jamás ambicionó, esa compañía que avivaría el dolor que un día arranqué con desespero. Decidiría eliminar mi ansiedad y me fugaría; dejando atrás una vida, un sueño, un deseo.
    La obediencia pronunciaría mi nombre con libertad y mi felicidad resolvería escucharla; y aún sabiendo que lo correcto sería ofrecerle mis manos, las ocultaría para mostrar la obstinada sonrisa que mis delitos provocarían. Lloraría de satisfacción, al saber que la autoridad a la que en absoluto respetaría me enseñaría que los atardeceres volverían a ser seguros, pues la sentencia me obligaría a vivir en la prisión.

  • Un año más y ¿qué hacemos?

    ¡Feliz año amigos!, debería decirles por la llegada de estos nuevos 365 días; que servirán para escribir nuestra historia, y por qué no para aportarle algo a la historia colectiva.
    Pero mis más sinceros deseos me dicen que sería más fácil decirles: "ojalá que puedan esforzarse y cumplir sus metas, para así hacer de este 2007 un feliz año; y entonces el 31 de diciembre de este 2007 podré preguntarte: ¿tuviste un feliz año?".
    No pretendo ser pesimista, pero no quiero ser irrealista; así que dediquémonos a hacer de nuestra vida un camino más seguro y feliz.

  • ¿Feliz navidad? o ¡Gracias por su compra!

    La navidad, una época de "reflexión" y amistad de amor y perdón; todos sentimos el deseo de expresar nuestros más íntimos pensamientos de solidaridad y felicidad.
    Sería bonito encontrarse un año con un mes de diciembre sin la navidad, o por lo menos sin los compradores compulsivos que abarrotan las calles y los negocios citadinos. Y es que, solo pensar en la época navideña es sinónimo, para muchos, de hacer un gasto económico mayor al que se realiza normalmente (que no está del todo mal, para eso existe el aguinaldo), pero avalanzarse sobre las tiendas como personas desesperadas por efectuar las compras (a última hora) es sinónimo de demencia.
    Además, el mundo del comercio se viste de gala y lanza sus rutinarias estrategias para las temporadas altas: los jóvenes ilusionados por obtener empleo son utilizados como el nuevo equipo de trabajo que será explotado con ardúas tareas a cambio de largas jornadas de trabajo, bajos salarios y sobretodo con pésimas condiciones laborales.
    No sé si todos estaremos de acuerdo, pero pienso que el último mes del año es una tortura completa, desde el inicio hasta el final, las empresas ganan excesivamente mientras que nosotros gastamos excesivamente a cambio de cariño.

  • La ignorancia no debe sobrevivir

    La ignorancia constituye, según mi criterio, una de las grandes injusticias individuales y sociales; los prejuicios van y vienen y la verdad brilla por su ausencia. Los ciudadanos tienden a seguir sus instintos sin siquiera observar el panorama de la situación que se presente o el contexto que la envuelve.
    Ser víctimas de la ignorancia e incluso de la indiferencia social es un riesgo al que estamos expuestos constantemente, sobretodo si nuestra actitud dentro de la sociedad tiende a ser distinta o a veces contraria a la de la masa social.
    Y es que, para verse involucrado en una situación como ésta, no es necesario presentar condiciones similares a cualquier otro caso de ignorancia; solo basta con ofrecer una opinión pública contraria a la tradicional y manipulada "voz del pueblo". E incluso podemos tomar como inicio la desobediencia a las órdenes de personas, organizaciones o entidades que ejercen su dominio sobre nosotros a través de los medios de comunicación. La persona que se rebele y omita el comportamiento sumiso hacia aquél que pretenda imponerle ideologías, moda, o cualquier otro tipo de represión psicológica o física; es considerada como un ciudadano que no existe más que para pagar impuestos.
    El ejercicio de la ignorancia es la actitud que verdaderamente considero ilógica e incluso irreal -en mi mundo añorado claro está-, así como podemos ser víctimas de la aplicación de estas "neo-ideologías" podemos convertirnos en victimarios. Esto nos encaminaría a contradecir nuestras propias doctrinas y estimularía la adaptación de la ignorancia como elemento fundamental de nuestro sentido común.
    Debemos evitar que la indiferencia callejera intente implantarse como la única solución a nuestros problemas sin sentido, creados únicamente para evadir la realidad que nos aqueja y así lograr que nuestros "defectos sociales" desaparezcan por medio de una autodestrucción.

  • V de VENGANZA

    V de Venganza es una película cuya locación es Inglaterra es un estado fascista y totalitario. Ocurren eventos inesperados, que se caracterizan por ser una cotidianeidad: toque de queda, canales de televisión oficiales, policía secreta, espionaje, desapariciones, represión.
    Debemos buscar, también en esta película, un contexto histórico: admiramos como la frase “Remember, remember, the fifth of November, Gunpowder Treason and Plot. I see no reason why Gunpowder Treason should ever be forgot”, es esencial en el filme para aludir a la historia de “El día de Guy Fawkes”:
    “El 5 de noviembre de cada año –a partir de 1605-, se conmemora en Gran Bretaña y en diversos rincones de Estados Unidos, Australia, Canadá y Nueva Zelanda el llamado The Gunpowder’s Plot (“El Complot de la Pólvora”), un atentado contra el edificio y las instituciones del Parlamento británico que, sin llegar a materializarse, sirvió de excusa para endurecer la política de discriminación religiosa contra los católicos, pues Fawkes intentó vengarse por las leyes contra los católicos”
    No está demás añadir que V de Venganza fue inicialmente una novela gráfica realizada para una revista en Gran Bretaña. “La historia original respira la misma atmósfera de Un mundo feliz al finalizar la III Guerra Mundial. Inglaterra entonces se ha convertido en un estado fascista y en esos tiempos de desesperación y oscuridad, aparece un misterioso individuo que se hace llamar "V" y que ataca a los intereses y agentes del estado, creando el caos”
    Conociendo así un poco del pasado de esta grandiosa película, podemos comentar con un poco más de propiedad.
    V (Hugo Weaving) se presenta como una figura que busca la venganza, no solo personal sino comunal, y para esto debe convencer a la sociedad londinense de luchar por una causa justa: derrocar un régimen imperialista. En su interacción con Evey (Natalie Portman), demuestra que es un personaje con sentimientos y con un pasado que lo hace recobrar su sed de castigo –recordando asimismo el día de Guy Fawkes-. La película inicia y concluye de una manera espectacular: destruyendo los símbolos de poder que usa el gobierno para ejercer dominio sobre el pueblo.
    “La gente no debe temer a sus gobiernos; los gobiernos deben temer a la gente”
    En nuestra realidad nacional pensar en toques de queda, televisión oficial o desapariciones; es todo un mundo insólito, pero que puede concretarse. Las estrategias que V aplica tanto en la conciencia de los habitantes como en el gobierno represivo, dejan ver que todavía existe esperanza para sobrevivir.
    Evey, una hermosa joven interesada en los asuntos políticos sin ninguna otra excusa que la muerte de sus padres, logra entender a través de su relación con V que los aspectos sociales-políticos del país nos involucran a todos; y que todos somos parte de los planes del gobierno.
    Y es que solo falta que alguien encienda la llama, la película nos enseña que los gobiernos son capaces de moldear nuestro futuro de acuerdo a sus intereses. Eliminan a todo aquél que no calce con sus ideas fascistas, denotan un desprecio hacia los diferentes de la sociedad –preferencias sexuales, religión-. Pero la sensación de que todo es posible, es la satisfacción que este filme nos provoca.
    Saber si se puede o no aplicar métodos vengativos –violentos- para encontrar la justicia en nuestras sociedades, es la única interrogante que me queda; aunque debería ser la manera más efectiva de lograrlo existen otras que no han llegado a tener mucho éxito, pero que deben tomarse en cuenta antes de ejercer la violencia. Ya nos lo mencionaba V en la trama:
    “No existen certezas solo oportunidades”

    Fawkes V
    Guy Fawkes

  • ¿La venganza? de El Conde de Montecristo

    Alexandre Dumas nos demuestra en su novela “El Conde de Montecristo” como la venganza sabe a gloria. Nos inquieta hasta el último momento de la historia y nos sorprende con un final justo pero que involucra también el perdón hacia sus enemigos.
    Aunque existen dos versiones de la película, supongo que la más conocida por todos es su última interpretación; en la que actúan Jim Caviezel, Guy Pearce y Richard Harris. En el filme podemos observar una sinopsis un poco más grande que la que se puede elaborar normalmente de un relato. La historia narra la injusticia que sufre Edmund Dantés -a cargo tanto de su amigo como de su compañero de trabajo- al ser encarcelado sin razón alguna 13 años en Château d'If (una cárcel para los inocentes que cuestionan al poder establecido); cuando al fin Dantés logra escapar lo primero que puede hacer es buscar una venganza, la cual se da en la película como todos la esperamos, pero no como la novela la dicta.
    Si la trama se hubiera producido conforme el libro nos lo indica, ¡es cierto! tendríamos una película de quién sabe cuántas horas; con respecto a ésto me parece que la temática de venganza que quiere manifestar Dumas se logra adecuar en el espectador, pero es transmitida de manera incompleta.
    La sed de la venganza nos envuelve y nos hace sentir buscadores de tal, apoyando todas las acciones que Edmund lleva a cabo, pero en este caso y raramente la violencia es tal vez uno de los métodos con que la justicia se hace presente.
    Sin embargo, al observar la película me pregunto: ¿por qué Dantés mata a sus enemigos, en vez de hacerlos sufrir tanto como ellos lo hicieron con él?, en el filme no encuentro la respuesta: no obstante en el desenlace de la novela podemos apreciar que Dantés no logra completar su venganza pues considera que su ira se ha extendido demasiado. Con ésto logra perdonar a su enemigo principal e indemniza a otros. Entre algunos criterios de justicia que se plantea Dantés, logra conformarse con su propia humanidad y encuentra así la piedad hacia sus enemigos.
    No sé si claramente esta historia nos revela la manera en que debemos actuar para protestar y demandar todo aquello que como sociedad hemos perdido en manos de “unos cuantos”, Dantés quizo establecer su venganza mas no pudo controlarla; si analizamos bien nuestro caso –o caos- ¿que otro método podemos utilizar para establecer justicia?, ¿será acaso que nosotros tampoco podremos controlar nuestra venganza?

    Sabía usted que…
    Dumas obtuvo la idea de El conde de Montecristo de una historia real que encontró en las memorias de un hombre llamado Jacques Peuchet. Peuchet contaba la historia de un zapatero llamado François Picaud que vivía en París en 1807. Picaud se comprometió con una mujer rica, pero cuatro amigos celosos le acusaron falsamente de ser un espía de Inglaterra. Fue encarcelado durante siete años. Durante su encarcelamiento, un compañero de prisión moribundo le legó un tesoro escondido en Milán. Cuando Picaud fue liberado en 1814, tomó posesión del tesoro, volvió bajo otro nombre a París y dedicó diez años a trazar su exitosa venganza contra sus antiguos amigos.

  • Una blanca despedida

    Siempre había seleccionado los helados de vainilla, decía que eran los menos desagradables, aunque su sabor preferido era el chocolate. Pero ese día se había dignado a pedir el de sabor a caramelo; porque tenía el presentimiento de que a partir de ese momento su vida cambiaría.
    Había nacido en el seno de una familia respetada, de origen italiano y con un buen capital financiero que explicaba el origen de sus muchos pretendientes. Su infancia transcurrió en escuelas privadas: de un lugar a otro aunque siempre en la misma tiranizada región. Le enseñaron a elegir muy bien sus amistades: personas cuyo aspecto denota “pureza”. Su adolescencia dejó volar su imaginación, provocando la ruptura ética que se le había inculcado.
    Nunca comprendió por qué durante su niñez había vivido en la llamada “Ciudad Blanca”, si tal nombre nunca le hizo alarde a su vida. Sus ropajes favoritos eran los más claros que existían, pues consideraba que la paz y la armonía que su vestuario blanco reflejaba con la luz del día, eran un signo de virginidad que le traería suerte y tranquilidad mientras contraía matrimonio.
    Deseaba constantemente estar preparada para cuando lograse conseguir pareja: una radiante sonrisa conquistaría la atención de aquel perfecto galán; su piel suave y delicada estaría humectada con la dulzura de su raza; y aseguraba con ansias que la conquista sería realizada bajo la luz de la luna y ante las expectantes y espumosas olas de mar.
    Su sueño nunca se cumplió, tras los constantes y largos paseos que daba por las calles del mercado para comprar sal, arroz y azúcar; conoció a un humilde señor cuyos aparentes cabellos canosos, que no hacían combinación con su etnicidad, habían logrado atraer su lástima. El anciano, quien respetuosamente pedía contribuciones a las personas visitantes de aquel lugar, provocó que la joven Bianca centrara su atención en brindarle el cariño necesario que cubrió sus necesidades básicas. Con su bastón guió sus pasos hasta su hogar donde conversaron amenamente por varias horas; una voz grave se involucraba en la conversación, un saludo amable y cortés se dirigió a ella, quien no tardó en devolver la gentileza.
    Desde ese momento había creído conocer al “hombre de sus sueños”: quien contaba con un avanzado grado de escolaridad, era trabajador, respetuoso y muy dulce; todo lo que se había podido imaginar. Salían constantemente a platicar y a compartir los momentos de felicidad que solo las brillantes estrellas podían brindar. En una noche mágica, donde la oscuridad se esclarecía por los radiantes lazos de amor que habían creado, ella anheló visualizar el rostro de quien se había convertido en su pretendiente. Su familia no quiso aceptar tal unión; sin embargo, nadie se atrevió a decirle la verdadera razón de su negativa.
    Tras haber superado desde la infancia la pérdida de la vista, Bianca había prometido jamás separarse de la persona que alumbrara su oscuridad, de aquel que lograra perseguir su sombra. Martin Blake lo había conseguido, mas su único “error” era proceder de la provincia de Limón y traer consigo su raza, costumbres y tradiciones.
    Aquella tarde cuando visitaron la heladería, ella había cambiado radicalmente sus gustos: su helado no fue de vainilla; sus presentimientos se volvieron ciertos pues su vida dejaba de girar en torno al característico racismo con el que fue criada, sino más bien ella lo dio todo por mantener su relación.
    Un grupo de asaltantes ingresó al local para saquearlo, sin embargo, Martin intentó tomar la justicia por su cuenta y al oponer resistencia para evitar el asalto a la heladería se escuchó un grito:
    -“Él es, él es el blanco que andábamos buscando”
    Los disparos fueron fulminantes, y Blake quedó tendido en el suelo, bañando con su sangre los limpios linajes de Bianca quien le prometió que todo saldría bien. Esa había sido su blanca despedida.
    Durante su funeral, Bianca había hecho un arreglo floral con rosas blancas y su ataúd aludía orgullosamente con su matiz la etnia que más aprendió a querer.

  • ¿¡Soluciones!?

    Es imprescindible adivinar en qué momento se está llevando a cabo una injusticia social (sea de cualquier clase), pero lo que sí se puede es sospechar las posibles acciones que el ente represivo vaya a tomar. Pocas veces las estrategias utilizadas nos sorprenden por su originalidad, es aquí donde debemos actuar. Son pocos los gobiernos que se han alarmado porque "sus pueblos" reaccionaron oponiéndose a sus desiciones; en Costa Rica podemos nombrar la protesta que se llevó a cabo con el tema del Combo del ICE, y actualmente si se quiere se puede luchar organizadamente contra el TLC.
    Las acciones no tienen procedimientos difíciles, no es preciso quebrantar las leyes del Estado para reclamar nuestra soberanía; debemos aplicar un conjunto de medidas semejantes a las que nos han impuesto: pensar con un poco de pericia y poner en práctica lo pensado.
    Una lucha contra alguna iniquidad social siempre va a estar justificada, pero debe ser una disputa donde todos (la sociedad oprimida) nos apoyemos mutuamente.
    Es por esto que hoy quisiera solo mencionar dos claros ejemplos de lucha y venganza, pero que de alguna manera están argumentados; les hablo de dos filmes que si bien es cierto no nos dejan de sorprender representan esa lucha que queremos y podemos alcanzar:
    1. V de venganza
    2. El Conde de Monte Cristo
    Aunque quisiera extender mi comentario para hablar sobre estas dos sorprendentes películas, prefiero esperar y regresar con un comentario exclusivo para cada una.

  • Entonces, ¿quién domina nuestra "conciencia"?

    Han pensado en el significado de la palabra "actuar"; entonces han pensado en lo que significa la frase "actuar de acuerdo a lo que nos dicta la conciencia". Espero que cada vez que actúen piensen en si sus actos son correctos o no; para ésto es necesario descartar las reglas ciudadanas que se nos han impuesto para desenvolvernos en y como sociedad.
    ¿Cómo esperamos lograr una igualdad social, en medio de poblaciones que no quieren pensar en lo que está sucediendo? La mayoría de los aparatos del Estado -la iglesia, la educación y el Estado- son los principales precursores de la sumisión del pueblo ante su gobierno, éstos intentan mediante sus doctrinas manipular a la población (y lo han logrado parcialmente).
    Sin embargo, muchos pensarán ¿qué podemos hacer para luchar contra el sistema -represivo- del Estado?; ciertamente en nuestro país no se han aplicado normas tan estrictas pero igual se aplican y eso es lo que debemos evitar.
    Una resistencia, pacífica quizás, es el método más idóneo para oponernos a las múltiples desiciones que tome "nuestro gobierno". Aunque si analizamos algunas circunstancias que pueden conducir a revoluciones de mayor magnitud, podemos deducir que el pueblo unido puede lograr más que "cuatro gatos". En algunas -contadas- ocasiones serán necesarias medidas violentas para alcanzar la equidad social, pero personalmente perfiero las medidas pacíficas.
    Problemas sociales, culturales, económicos y políticos se han convertido en acreedores de una nominación para competir por la mejor injusticia que se lleve a cabo. En este aspecto conviene dejar claro que no es solo el gobierno el que fomenta tales situaciones, en varias oportunidades es el mismo pueblo (muchas veces influenciado por distintos medios) el que comienza luchas ideológicas que terminan conviertiéndose en desastres sociales.
    Podemos decir que el tema que he mencionado en mis anteriores comentarios -la indigencia- tiene las características esenciales para resultar ganadora.

  • ¡Existe el color Esperanza!

    Debemos saber que la iniquidad que se emplea hacia los indigentes es solo una de las tantas modalidades de injusticia que existen. Sin embargo, no toda nuestra problemática callejera es deplorable: Costa Rica es el país Centroamericano con el menor índice de pobreza.
    A pesar de la existencia considerable de personas indigentes en las calles, aspectos como el alfabetismo, el crecimiento de empleo, la multiculturalidad, el desarrollo en la tecnología, entre otros, han caracterizado a nuestro territorio como una zona con un alto proceso de desarrollo.
    Sabiendo que la nación costarricense posee sistemas de aprendizaje que garantizan gratuitamente la Educación Diversificada, me es gratificante considerar que la mayor parte de los habitantes tenemos una conciencia que nos dicta hacia dónde debemos dirigir nuestra vida social. Por lo que me interesa saber hasta qué punto somo tan obedientes a los patrones o doctrinas sociales nos han establecido. ¿Qué debemos considerar correcto?, ¿cuáles son las verdaderas reglas generales con las que debemos comportarnos? y ¿por qué si desobedecemos los mandatos de nuestras autoridades, defendiendo nuestros intereses como sociedad somos considerados comunistas?
    La respuesta solo la debemos modificar, históricamente han habido personajes que nos demuestran como la resistencia civil es la solución a los tantos problemas que enfrentamos: Mahatma Gandhi y Martin Luther King son dos buenos ejemplos.
    Pero, por qué me desvío un poco del tema; he tratado mediante investigaciones, averiguar cuáles son las verdaderas causas que generan nuestra indiferencia hacia los indigentes. Ésta es solo una conclusión a la que he llegado, pues casi siempre actuamos siguiendo las normas que tanto nuestro gobierno como los medios de comunicación nos han impuesto.

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